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La colección de tablillas cuneiformes de la Abadía de Montserrat



Historia de la colección

El Museo de Montserrat cuenta con la más completa y valiosa colección de antigüedades mesopotámicas que pueda contemplarse en España. Las piezas provienen de los importantes fondos del Museu Bíblic, el núcleo primitivo del actual museo, que fundara en el monasterio benedictino el padre Bonaventura Ubach (Barcelona 1879 - Montserrat 1960). Nacido del empeño del monje catalán por interpretar e ilustrar la Biblia, el Museu Bíblic fue inaugurado en abril de 1911 con un conjunto modesto de piezas arqueológicas, etnológicas y del mundo natural adquiridas durante su primer viaje por Tierra Santa entre 1906 y 1910. Figuraban entre los objetos expuestos en aquel museo pionero en España dos tablillas cuneiformes.

La colección cuneiforme se incrementó notablemente entre los años 1913 y 1922, periodo en que el padre Ubach residió en Roma, agregado como profesor de lenguas orientales en el Colegio Internacional Benedictino de San Anselmo; allí, probablemente por mediación de su colega el padre Anton Deimel y tal vez en el mismo Instituto Bíblico, adquirió algo más de ciento setenta tablillas para su museo. Pero el gran fondo que atesora hoy el Museo de Montserrat proviene de las extraordinarias compras de antigüedades que el padre Ubach realizó durante su viaje por tierras de Mesopotamia en 1922 y 1923, gracias al patrocinio del padre abad Antoni M. Marcet y al año sabático que le había sido concedido en Roma. Como él mismo reconocería en su diario, el objetivo principal de aquel itinerario fue “adquirir la mayor cantidad posible de objetos antiguos, o sea arqueológicos, para dedicar una sala a Asiria y Babilonia en nuestro Museu Bíblic de Montserrat”. Bagdad, donde residió entonces alojado en casa del arzobispo siríaco católico, se convirtió en su centro de operaciones; de sus bazares obtendría los lotes más importantes de tablillas, pero no dejaría pasar una sola oportunidad de enriquecer su museo en sus visitas a Nasiriya, Basora, Hilla o Mosul. El 7 de octubre de 1923 embarcó en Port Said con once cajas de antigüedades y cuatro grandes maletas rumbo a Marsella, donde transbordaría seis días más tarde rumbo a Barcelona.

Cerca de 1100 piezas componen la colección de objetos inscritos en cuneiforme conservados hoy en el Museo de Montserrat. La mayor parte, casi un millar, son tablillas de arcilla, enteras o fragmentarias. Además de este ingente fondo de tablillas, la colección incluye bellos ejemplos de ladrillos, clavos y conos de arcilla, así como singulares objetos en piedra grabados también en cuneiforme. El género de textos más representado es de naturaleza administrativa, conforme a la propia producción escrita en la antigua Mesopotamia. A pesar de que tres cuartas partes de la colección está constituida por este tipo de documentación, no faltan, sin embargo, valiosos ejemplares literarios, religiosos o científicos. El espectro cronológico presenta un cuadro similar: la gran mayoría de piezas cuneiformes pertenecen a la llamada Tercera Dinastía de Ur (ca. 2100-2000 a.C.); con todo, están representados, aunque en menor proporción, los principales periodos de la historia de la antigua Mesopotamia, desde la época sargónica (siglos XXIII y XXII a.C.) hasta la era seléucida (siglos IV a II a.C.), pasando por las dinastías de Hammurapi y Nabucodonosor de Babilonia. Todas estas inscripciones están escritas en las lenguas oriundas de Mesopotamia, sumerio y acadio. No faltan tampoco en esta singular colección las ineludibles falsificaciones. Su escasa representación, por otro lado, unida a la más que notable calidad y número de piezas reunidas por el padre Ubach, profano como él mismo reconocía en la disciplina asiriológica, añaden más mérito, si cabe, a la infatigable y erudita labor del monje catalán en la creación del Museu Bíblic. Fruto de donaciones posteriores, la colección de Montserrat contiene además dos inscripciones en elamita y dos fragmentos de tablillas hititas.


Investigación científica y publicaciones


El padre Deimel fue, a instancias del padre Ubach, el primer asiriólogo en valorar la colección reunida en el monasterio de Montserrat. Pronto persuadido de la riqueza de aquellos fondos, animaría a su discípulo Nikolaus Schneider, que por entonces había publicado ya varios trabajos sobre la documentación de la Tercera Dinastía de Ur, a visitar el Museu Bíblic. Acogido, como es costumbre, con gran hospitalidad en el monasterio, Schneider llegó en septiembre de 1930 y dedicó los quince días de su estancia a estudiar el corpus de tablillas neosumerias. Resultado de aquel trabajo es la publicación de 390 tablillas en el volumen 7 de la serie Analecta Orientalia titulado Die Drehem- und Djohatexte im Kloster Montserrat (Barcelona), editado en Roma en 1932. La Guerra Civil (1936-1939) y la consiguiente requisición del monasterio obligaron a desmantelar el museo. Por iniciativa del profesor Pere Bosch Gimpera de la Universitat de Barcelona, un número importante de tablillas cuneiformes y sellos cilíndricos fueron trasladados al Museo del Louvre con vistas a su conservación y su eventual estudio. El profesor Louis Delaporte había mostrado su interés por aquel conjunto de piezas. Sin embargo, la guerra pronto estalló en Europa y las piezas iban a permanecer intactas en los fondos del museo parisino hasta 1947, cuando, una vez identificadas, fueron enviadas de vuelta a Montserrat.

Fue en los años 1940 cuando Schneider regresó al monasterio con el fin de completar su trabajo de catalogación y edición. Aunque aquella segunda visita no dio ocasión a ninguna nueva publicación, tuvo el gran mérito de avivar la vocación asiriológica de un joven estudiante que allí residía: Miquel Civil. De su trabajo durante los años siguientes se guardan en los archivos del museo innumerables notas de catalogación de los textos cuneiformes de Montserrat, y de aquel saber suyo se nutrió posteriormente la disciplina. Las tablillas sumerias de la Tercera Dinastía de Ur no fueron nuevamente objeto de estudio hasta los años 1980, una vez puesto en marcha el proyecto italiano Vocabolario Neosumerico dirigido desde Roma por el profesor Giovanni Pettinato. El profesor Luigi Cagni publicaría un trabajo preliminar, una revisión de la publicación de Schneider, en la revista Oriens Antiquus 22 (1983) 73-118. Pero la edición definitiva de un conjunto de 769 textos corrió a cargo de Manuel Molina: Tablillas administrativas neosumerias de la Abadía de Montserrat (Barcelona). Copias cuneiformes (Materiali per il Vocabolario Neosumerico 18), Roma 1993; y Tablillas administrativas neosumerias de la Abadía de Montserrat (Barcelona). Transliteraciones e índices (Aula Orientalis Supplementa 11), Sabadell 1997. En aquel mismo año, en 1997, el número 15 de la revista Aula Orientalis publicaría una serie de trabajos reunidos por Manuel Molina e Ignacio Márquez Rowe para conmemorar el 80 aniversario del padre Guiu Camps, discípulo y continuador de la obra del padre Ubach. Allí aparecen publicados por vez primera 194 textos cuneiformes literarios, religiosos, administrativos e inscripciones reales. El volumen incluye además el catálogo de los textos editados hasta entonces elaborado por Márquez Rowe y Molina, así como un detallado relato de la historia de la colección por quien fuera otro de los discípulos además de biógrafo del padre Ubach, el padre Romuald M. Díaz i Carbonell. Desde entonces y hasta la fecha se han seguido publicando de manera aislada otros textos cuneiformes de la colección, entre los cuales destaca, por la importancia literaria y mitológica del manuscrito, Barbara Böck e Ignacio Márquez Rowe, “MM 818: An Unknown LB Fragment of Atra-hasis I”, Aula Orientalis 17-18 (1999-2000), 167-177.


El museo


Desde que fuera fundado en 1911 a partir de una colección modesta de objetos, el Museu Bíblic del padre Ubach ha experimentado transformaciones, reajustes y reacomodaciones importantes. Puede decirse que en 1927 el museo estaba ya formado, una vez reunidos en Montserrat los importantes lotes adquiridos por tierras de Irak y en El Cairo. Las tres secciones con que contaba el museo, la de Palestina, la de Mesopotamia y la de Egipto, ocupaban entonces un espacio expositivo de doscientos treinta y dos metros cuadrados. A comienzos de los años 1960 los responsables de la abadía decidieron que debía estar expuesto al público no solamente el fondo del Oriente bíblico, sino también el patrimonio artístico de Montserrat, concretamente las obras pictóricas y las esculturas que albergaba el monasterio, entre las cuales sobresale el San Jerónimo de Caravaggio que el propio padre Ubach había adquirido en Roma. Este nuevo fondo, procedente tanto de adquisiciones como de donaciones privadas, obligó a destinar nuevos espacios y nuevas instalaciones para todo el conjunto de obras y materiales museísticos. Así, en 1962, las piezas que formaron originalmente el Museu Bíblic pasaron a constituir la sección arqueológica del nuevo Museo de Montserrat y fueron trasladadas a un nuevo edificio. Por falta de espacio, muchas de estas piezas acabaron en un depósito, fuera de la vista del público y alterando por tanto el proyecto y la intención originales del fundador. La renovación del Museu Bíblic se produjo finalmente en 2005, fruto del interés de los últimos años por restaurar la figura y el proyecto del padre Ubach. En los nuevos espacios habilitados para el museo al nivel de la monjía puede volverse a admirar hoy, expuesta de forma permanente y pedagógica, la colección de objetos pertenecientes a las distintas etapas culturales del Próximo Oriente que han marcado la historia de Israel y contribuido a la formación de las Sagradas Escrituras.


P. Pius-Ramon Tragan
Ignacio Márquez Rowe
Marzo 2013